De cumpleaños
Lo escribió Martín a las 2:28
hablando de Cosas de casa
Ayer jueves, nuestra prima “Caguen” (María) cumplió 17 años. En realidad los fastos durarán el fin de semana entero, clausurándose el Domingo (así se hacen las cosas en Chez Charo). Nuestra prima Caguen es una de nuestras sufridoras canguros, principal apoyo de Mamá cuando Papá no está. Le gusta mucho venir a nuestra casa y siempre le pide a Papá que le haga fajitas para cenar… ¡y mucho guacamole!. Le gusta hasta el punto de que puedes verla lamiendo la Minipimer. Afortunadamente no tenemos televisión por cable, sino pasaría de nosotros y se pondría a ver series sobre adolescentes argentinos hasta reventar. Es muy divertido tenerla en casa. Papá y Mamá se meten mucho con ella, especialmente Papá, gastándole muchas bromas, pero ella se lo toma con mucho sentido del humor y siempre acaba riéndose también. Lo malo es que a veces tiene unas contestaciones muy bruscas y desagradables, sobre todo con sus padres. Dicen que es por algo de la edad o las hormonas o algo de la adolescencia, o todo junto, pero que se le pasará. Papá y Mamá dicen que es toda una artista. Para su cumpleaños, Papá y Mamá le regalaron una tableta digitalizadora para el ordenador. La enchufó y empezó a lanzar líneas, aparentemente sin ningún sentido, y al cabo de unos minutos aquello se convirtió en un fantástico dibujo-diseño. Ella no le dio excesiva importancia. Así es Caguen. ¡Mola!.
La suerte está echada. Papá, atendiendo a una de las ideas de Pablo (ver comentarios del post anterior) ha colocado una trampa utilizando salami untado con mantequilla como cebo. Por lo menos va a intentar capturarlo vivo. Esperamos por el bien del ratonuco que sea lo suficientemente tonto como para caer en la trampa. Lo menos que se puede hacer por un ser que lucha para sobrevivir es darle al menos una oportunidad. De cualquier forma, confiamos más en la inteligencia del animal que en la pericia de Papá. La lucha puede ser para morirse de risa. Y si no al tiempo…
Mamá y Papá frente al televisor. Chan chan. Un ruido detrás de la tele. Papá baja el volumen y escucha atentamente, sin parpadear. Ni el más leve sonido. Mamá se recoge en el sofá. Cada vez se hace más pequeña. Mamá sentencia “es un ratón”. Papá lo niega. Mamá está en lo cierto una vez más. El pequeño roedor hace su aparición ante la contraída genitalidad de los jefes, los encargados de nuestra protección. El pobre bicho tiene los días contados. No es la primera vez que “Papá Jones” les hace frente. Como no quiere usar venenos, los destruye con una mortífera liga (pegamento) con la que forma un círculo en cuyo centro deposita un sabroso bocado. El torpe ratón intenta llegar a éste y queda adherido a la liga. Sin duda una lucha desigual con un desagradable final. ¿No podría Papá entender la torpeza del ratón, como persona que se le supone (a Papá, claro), y utilizar la habilidad propia de su especie para atraparlo con vida y darle una segunda oportunidad?. ¡Estaríamos tan orgullosos!.
Esta preciosidad es Frida, una de nuestras dos perras Labrador Retriever. De hecho es la hija de nuestra otra perra, Gala. Hace unos días entró en celo. Esto quiere decir algo así como que está preparándose para quedarse preñada. Papá dice que es hora de que Frida sea Madre por primera vez. Que esto va a ser bueno para ella, que la protegerá de posibles enfermedades en el futuro, y que disfrutará de sus cachorros. También nosotros disfrutaremos de ellos, aunque ya hablan de que a los dos meses, más o menos, se irán con nuevos dueños. Parece emocionante cuando oyes a Papá y Mamá hablar de los cachorros de Gala. Resulta que coincidió que cuando Gala estaba preñada de Frida y sus hermanos, nosotros ya estábamos en la barriga de Mamá. Casualidades de la vida, ahora va a coincidir que Frida puede tener su camada durante otro embarazo de Mamá. ¡Fertilidad a chorrazos!. Sobre como vaya el tema (búsqueda de novio para Frida, etc) os iremos informando.
Hoy fuimos a ver a Papá que tocaba en Piedras Blancas con un grupo de música cubana. ¿Que qué sabe mi padre de música cubana?. Pues bien poco. Ahí lo tienen de relleno tocando bongós y un cencerro que aturde (je je). Pero el grupo está divertido. Canta un señor oscuro. Parece que no le llega la luz. El primer día que lo vimos nos dio yuyu, pero luego Papá nos explicó algo sobre las personas tan distintas que había en el mundo, y que nada había que temer y más bla, bla, bla que no entendimos para nada, aunque el tono era tranquilizador y eso nos hizo entender que nada malo ocurría. Ojala se percatara de que lo mejor que puede hacer para que le hagamos caso no es explicarnos las cosas pormenorizadamente, sino emplear el tono adecuado.
Por fin. Aunque hace un poco de viento fresco, el sol luce radiante en el cielo y nos llevan a la playa. Y además, por si fuera poco, con nuestras primas Caguen (María), Coa (Cova) y Nana (Aida). Esto es garantía de diversión. Por cierto, tengo a todo el mundo intrigadísimo por la forma en que llamo a mi prima María, “Caguen”. Todo tiene una explicación… pero ahora tengo que dejaros. Oigo a Martín partiéndose el pecho de risa con mis primas en la habitación de al lado. Salgo rauda. ¡Qué me lo pierdo…..!
Hoy Dexter se ha ido. Dexter era nuestro erizo. Lo encontraron cerca de casa cuando era un cachorrillo y lo cuidamos en casa durante todo un año. Cada vez que llorábamos desconsolados nos llevaban a ver a Dexter y nos tranquilizábamos. A veces se quedaba quieto, dormido durante días. Mamá se asustaba creyendo que… en fin. Pero eran aletargamientos. Se despertaba y se ponía como loco. No sabemos por qué, pero decidió no despertarse más. Cuando Papá se lo llevaba nosotros preguntamos: “¿Deteee?. Se quedó a cuadros. Por un momento debió pensar que entendíamos algo de lo que estaba pasando.
Para mi que es un poco pronto, pero ya se sabe, la emoción del momento… total, que mis padres ya están hablando de nombres para el bebé (quiero decir el bebé que está por llegar, evidentemente). Aún recuerdo cuando pensaban en los nuestros. Nosotros les oíamos, claro, y algo de miedo pasamos, aunque al final estamos satisfechos. Quieren seguir el mismo camino que siguieron con los nuestros: cortos, reconocibles (nada de Johnatan, Jennifer, Yurmeni, Siguorni….) pero tampoco demasiado comunes (Carlos, Pedro, Juan…) y por supuesto, no repetir nombres de familiares. Hagamos cuentas: tenemos 8 tíos y 17 primos; no está fácil. ¡Ah!, y ya que los nuestros son bisílabos, porque no seguir la tradición. Decididamente imposible. ¿O acaso tenéis alguna sugerencia?.
Más o menos este es el aspecto de mi primera guitarra. En realidad debería especificar y decir mi primera guitarra de verdad puesto que ya tenía otras dos “Chiquilicuatreadas”. Pero esta tiene cuerdas de verdad que Papá rompe intentando afinarlas. ¡Qué tío!. Esta mi primera guitarra es un regalo de mi tía Charo, conocedora de mi devoción por el instrumento, amante de la música e instigadora de mi faceta musical. Creo que la guitarra es el instrumento que más me gusta. Al menos siempre que oigo los primeros compases de una canción, mi primera reacción es rasgar la barriga con mi mano como si estuviera en posesión de una