Cuenta atrás
Lo escribió Martín a las 0:30
hablando de Cosas de casa : Papá y Mamá
Cada vez queda menos. El día 7 será nuestro 2º cumpleaños. Como dicen Papá y Mamá, pasaron volando. Y es que dos años, cuando son los primeros, ¡son de una intensidad!. Creces casi a diario y no te da tiempo a acostumbrarte a una altura cuando ¡zas!, ya estás un poco más arriba. Y de repente un día te ríes y flipas de lo chulo que es, o cuando caminas por primera vez, ¡menudos leñazos!. Lo que peor llevo es lo de no saber aguantar la caca. Es incómodo y a los jefes no parece agradarle mucho tampoco. Dicen que falta poco para pasar a pedir la caca. ¡Qué horror, pedir la caca!; con la nuestra es suficiente. Lo de hablar es un poco cansado, sobre todo porque con lo que cuesta articular una palabra y una vez la dices te aturden todo el día pidiéndote que la repitas. Y los besos… ¡maldito el día en que empezamos a darlos!. Aunque lo cierto es que como chantaje emocional…
De cualquier forma está siendo un viaje emocionante y no nos podemos quejar. Somos afortunados de haber nacido aquí, sobre todo viendo lo que acontece en el mundo. Así que gracias Papá y Mamá por aguantarnos, querernos, cuidarnos, reñirnos, besarnos, ilustrarnos, abrazarnos, alimentarnos y llevarnos a Ikea (¡nos encanta!).
Debo reconocer que ni Martín ni yo hubiéramos apostado por Papá. Seguramente Mamá tampoco. Incluso Papá desconfiaba de si mismo. Pero lo consiguió a la primera. Funcionó el salami con mantequilla como cebo y hacia las 4 de la mañana… ¡zás!. Capturado vivo y devuelto a la naturaleza. Resulta que bajo las escaleras de entrada a casa hay un gran hueco donde viven algunos ratones (el número está sin determinar, pero parece que se trata de una familia numerosa), y cuando la puerta de casa queda abierta pues se cuelan. Así es la vida en el campo. Ahora le toca a los topos. Estos son más complicados de capturar vivos. ¿Se le ocurrirá algo a Papá?.