A pesar del título, no, no es el pie de Juanito Oiarzabal antes de la desaparición de sus dedos. ¡Es mi pie!. Y no, no está congelado, aunque da mucho yuyu. La secuencia de hechos es bien sencilla:
1.- Coges un rotulador de puntaca gorda
2.- Le quitas la tapa tapadora
3.- Lo guardas en tu [...]

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