Cada vez queda menos. El día 7 será nuestro 2º cumpleaños. Como dicen Papá y Mamá, pasaron volando. Y es que dos años, cuando son los primeros, ¡son de una intensidad!. Creces casi a diario y no te da tiempo a acostumbrarte a una altura cuando ¡zas!, ya estás un poco más arriba. Y de repente un día te ríes y flipas de lo chulo que es, o cuando caminas por primera vez, ¡menudos leñazos!. Lo que peor llevo es lo de no saber aguantar la caca. Es incómodo y a los jefes no parece agradarle mucho tampoco. Dicen que falta poco para pasar a pedir la caca. ¡Qué horror, pedir la caca!; con la nuestra es suficiente. Lo de hablar es un poco cansado, sobre todo porque con lo que cuesta articular una palabra y una vez la dices te aturden todo el día pidiéndote que la repitas. Y los besos… ¡maldito el día en que empezamos a darlos!. Aunque lo cierto es que como chantaje emocional…

De cualquier forma está siendo un viaje emocionante y no nos podemos quejar. Somos afortunados de haber nacido aquí, sobre todo viendo lo que acontece en el mundo. Así que gracias Papá y Mamá por aguantarnos, querernos, cuidarnos, reñirnos, besarnos, ilustrarnos, abrazarnos, alimentarnos y llevarnos a Ikea (¡nos encanta!).