Ya estamos inoculados otra vez. Unos vuelven al cole y otros al pediatra. Empecé yo con un leve catarro y ahora casi no podemos respirar del mogollón de mocos que nos deleitan con su presencia. Y otra vez Mamá y Papá con el aspirador nasal…

-Gerar, aspira tú que tienes más fuerza y sacas los de atrás.
Y entonces llega Papá, cargado de buena intención pero sobrado de potencia pulmonar y aspira, y yo os juro que siento que los ojos se meten en las cuencas. ¡Pero si se pone rojo de la fuerza que hace!.
-Nada, no sale nada. ¿Probamos a meterles un poco de suero?

Que agradable es que te metan suero a presión por la nariz. Si quedaba algún moco ahí atrás…¡te lo tragas!.
Sí, ya sé que lo hacen por nuestro bien, que se preocupan y lo pasan mal. ¡Pero que aspiren suave, que nos van a sacar el cerebro!.