Debo reconocer que ni Martín ni yo hubiéramos apostado por Papá. Seguramente Mamá tampoco. Incluso Papá desconfiaba de si mismo. Pero lo consiguió a la primera. Funcionó el salami con mantequilla como cebo y hacia las 4 de la mañana… ¡zás!. Capturado vivo y devuelto a la naturaleza. Resulta que bajo las escaleras de [...]

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