Photobucket Mamá y Papá frente al televisor. Chan chan. Un ruido detrás de la tele. Papá baja el volumen y escucha atentamente, sin parpadear. Ni el más leve sonido. Mamá se recoge en el sofá. Cada vez se hace más pequeña. Mamá sentencia “es un ratón”. Papá lo niega. Mamá está en lo cierto una vez más. El pequeño roedor hace su aparición ante la contraída genitalidad de los jefes, los encargados de nuestra protección. El pobre bicho tiene los días contados. No es la primera vez que “Papá Jones” les hace frente. Como no quiere usar venenos, los destruye con una mortífera liga (pegamento) con la que forma un círculo en cuyo centro deposita un sabroso bocado. El torpe ratón intenta llegar a éste y queda adherido a la liga. Sin duda una lucha desigual con un desagradable final. ¿No podría Papá entender la torpeza del ratón, como persona que se le supone (a Papá, claro), y utilizar la habilidad propia de su especie para atraparlo con vida y darle una segunda oportunidad?. ¡Estaríamos tan orgullosos!.

P.D: Rogamos nos enviéis vuestras ideas o trampas para capturar ratonucos de campo con vida a nuestra sección de comentarios o a martin@mundocebolla.es o a emma@mundocebolla.es