Estamos pasando la noche en casa de los abuelos en Oviedo, ya que Papá hoy tocaba en Pravia con su grupo. Nos gusta estar aquí… pero mola más cuando despertamos por la noche, nos pasamos a la cama de los jefes y desplazamos a Papá hasta el mismo borde de la cama. Estamos a puntito de hacerlo caer. Yo apoyo la cabeza sobre Mamá y a él le presiono con las piernas, pero el tío pesa mucho y yo soy prácticamente un bebé. A Martín le encanta cuando Papá juega a hacer que se cae estrellándose contra un pared o nuestra casa de juguete (acabará por rompérnosla). Pero debe tener su punto verle caer de la cama de verdad. ¿Por qué tendremos los niños este punto tan cab….?.